viernes, 11 de septiembre de 2015

Concepto y funciones del fruto

Concepto y funciones

El fruto ha sido definido tradicionalmente como el órgano, procedente de una flor, en el que están contenidas las semillas hasta que estas llegan a la madurez.

En palabras de Fuentes (1998) se suele definir el fruto como el ovario desarrollado y maduro, una vez que se ha verificado la fecundación de los óvulos. La semilla es el óvulo fecundado y maduro. Así como el ovario tiene por misión principal proteger al óvulo, el fruto tiene por misión proteger a la semilla hasta su completa maduración. Durante el proceso de maduración, los estambres y los pétalos se caen, los estigmas se marchitan, y los sépalos unas veces se desprenden, otras se marchitan, y otras se conservan o se hacen más grandes.

La formación del fruto y de la semilla es consecuencia de la fecundación, sin embargo, hay frutos que no tienen semillas porque los frutos se han formado sin previa fecundación del óvulo.
García y col. (1988) afirman que tras la polinización y la fecundación de la oosfera comienza el desarrollo del embrión y la formación de la semilla a partir del óvulo. A su vez se producen cambios en la flor que conducen a la formación del fruto.

El periantio y los estambres se marchitan y caen por lo general, y el estilo se seca excepto en las especies en que interviene en la dispersión del fruto. El ovario, sin embargo, aumenta de tamaño y presenta modificaciones histológicas algunas de las cuales tienen como consecuencia el desarrollo de dispositivos que facilitan la dispersión de las semillas.
Foto cedida por Svatava Ryšavá

Santamarina y col. (2004) puntualizan que el fruto se desarrolla generalmente a partir del gineceo, pero que pueden participar en su formación otras partes de la flor fecundada, tales como el receptáculo, los tépalos, etc. Cuando se da este caso de que la formación del fruto participen otros órganos, aparte del gineceo, se le denomina pseudocarpo o falso fruto. En muchas plantas como algunas variedades de Vitis, Citrus y Musa, se forman frutos llamados partenocárpicos, los cuales se desarrollan sin que tenga lugar la fecundación previa. Los óvulos o primordios seminales, en estos casos, no se transforman en semillas.

Según García y col. (1988) la partenocarpia puede ocurrir sin polinización como en cítricos, pimienta, tomate, o puede requerir el estímulo de la polinización en el caso de las Orquídeas. También pueden desarrollarse frutos sin semillas por aborto de los embriones, en la cereza y uva, aunque en este caso serán estrictamente partenocárpicos ya que la fecundación está involucrada al inicio del desarrollo de la semilla.

En cuanto a sus funciones, no sólo contribuye a proteger y proporcionar nutrientes a las semillas, sino también a la dispersión de las mismas, sea en forma activa o pasiva.

Cavero y López (1994) lo definen como el órgano del cormo esporófito, presente sólo en angiospermas y especializado en facilitar y asegurar una correcta maduración y dispersión de las semillas.

Durante la formación del fruto tiene lugar, frecuentemente, procesos de crecimiento muy intensos, para lo cual es de suponer que tenga que actuar el sistema vascular de los carpelos, suministrando los nutrientes necesarios. Así mismo, durante la maduración de los frutos ocurren cambios fisiológicos muy acusados, que terminan dando lugar a un gran aumento en la actividad respiratorio, el llamado climaterio.

Bibliografía:

CAVERO, R.; LÓPEZ, M.L. (1994). Introducción a la Botánica. Editorial Eunsa. Pamplona. 172 pp.
FUENTES, J.L. (1988). Botánica Agrícola. Editorial Mundi-Prensa. Madrid. 261 pp.
GARCÍA LUIS, A.; SANTAMARIANA SIURANA, P. (1988). Morfología vegetal. Universidad Politécnica de Valencia. 168 pp.
SANTAMARINA, P.; VILELLA, V.; ROSELLÓ, J.; GARCÍA, F.J. (2004). Biología y Botánica. tomo I. Editorial UPV. Valencia. 298 pp.


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