martes, 7 de junio de 2016

Jardines y Palacio de la Granja de San Ildefonso


El rey Felipe V conoció el lugar hacia el año 1717 y, al año siguiente, entusiasmado por su belleza y sus condiciones cinegéticas, compró los terrenos con la intención de edificar un palacio. En el año 1721 comenzaron las obras. 

La primera intención del rey fue construir una residencia sin lujos, para descansar y cazar. Más tarde, Felipe V y su segunda esposa Isabel de Farnesio embellecieron y ampliaron el palacio. Felipe V se retiró a este lugar en 1724 y durante los veinte años siguientes engrandeció los jardines y el palacio, que fue usado como residencia de verano por todos sus sucesores hasta Alfonso XIII. 


Los jardines son uno de los mejores ejemplos que hoy se conservan de los jardines del siglo XVIII. 
Ocupan 146 hectáreas, de las que 67 son auténticos bosques. Los planos fueron realizados por el ingeniero Merchán y los trabajos de jardinería por Botelou y Carlier, quien diseñó en el terreno ascendente situado frente al palacio un jardín dispuesto en tres ejes paralelos yuxtapuestos: La Cascada nueva, la Carrera de Caballos y la Ría.

Está formado con parterres y bosquetes delimitados con paredes de vegetación formadas con carpe, y alineaciones de árboles, en especial tilos y castaños de Indias. En el siglo XIX se introdujeron nuevas especies, sobre todo coníferas como las monumentales sequoias, plantadas ante la Real Colegiata, en los jardines del Medio Punto. 
Los jardines se plantearon para tener más importancia que el propio palacio. El rey Felipe V planteó su construcción de acuerdo con los gustos franceses, lo que dio lugar a un jardín con abundantes adornos en las fuentes y las esculturas, aunque más adelante, la influencia italiana de Isabel de Farnesio también se hace notar en los jardines. 

Dentro del conjunto destacan las fuentes, los grupos escultóricos y las estatuas realizadas por Thierry, Demandré, Pitué, Fermín y Bousseau. Para completar el conjunto se trajeron numerosas especies de árboles de diferentes lugares y países: cedros, tilos, arces, castaños de indias y sequoias. 

Estatuas de mármol blanco, y jarrones del siglo XVIII, decoran los parterres y avenidas del jardín, que se completan con grandiosas esculturas en las fuentes, en plomo pintado imitando bronce. 


Destacan las de Neptuno, Apolo y Andrómeda en la amplia perspectiva de las Carreras de Caballos; la Cascada de Anfítride, ante el Palacio; y las de las Ocho Calles, el Canastillo, los Baños de Diana y la Fama.

El agua que alimenta sus surtidores llega desde un gran depósito llamado "El Mar", situado por encima de la zona ajardinada, que recibe su caudal de los montes cercanos. Por la fuerza de la gravedad, como en el siglo XVIII, el agua de algunos surtidores alcanza los 40 metros de altura, como el de la fuente de la Fama.

2 comentarios:

  1. yo todos los años voy a Segovia y es imprescindible ir a la Granja a mi me encanta. Besetes

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