sábado, 31 de octubre de 2015

Naturaleza efervescente

POEMA DEL ÁRBOL

Foto cedida por K.P.Tse. Hong Kong

Árbol, buen árbol, que tras la borrasca

te erguiste en desnudez y desaliento,

sobre una gran alfombra de hojarasca

que removía indiferente el viento…

Hoy he visto en tus ramas la primera

hoja verde, mojada de rocío,

como un regalo de la primavera,

buen árbol del estío.

Y en esa verde punta

que está brotando en ti de no sé dónde,

hay algo que en silencio me pregunta

o silenciosamente me responde.

Sí, buen árbol; ya he visto como truecas

el fango en flor, y sé lo que me dices;

ya sé que con tus propias hojas secas

se han nutrido de nuevo tus raíces.

Foto cedida por K.P.Tse. Hong Kong

Y así también un día,

este amor que murió calladamente,

renacerá de mi melancolía

en otro amor, igual y diferente.

No; tu augurio risueño,

tu instinto vegetal no se equivoca:

Soñaré en otra almohada el mismo sueño,

y daré el mismo beso en otra boca.

Y, en cordial semejanza,

buen árbol, quizá pronto te recuerde,

cuando brote en mi vida una esperanza

que se parezca un poco a tu hoja verde…


Antonio Machado

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