lunes, 25 de julio de 2016

Pamukkale, Turquía

Al sudoeste de Turquía, concretamente en el valle del río Menderes, en la provincia de Denizli, donde se disfruta de un clima templado la mayor parte del año, se encuentra Pamukkale, "castillo de algodón" en turco, una zona natural, que es al mismo tiempo una famosa atracción turística.
La antigua ciudad de Hierápolis se construyó en lo alto del ‘castillo’ blanco, que en total tiene 2700 m de longitud y 160 m de altura. Puede ser divisado a gran distancia, por ejemplo, si vamos conduciendo por las colinas del lado opuesto del valle hacia la ciudad de Denizli, que está a 20 km, o viajando desde la costa de Antalya y el mar Egeo.



Pamukkale es una extraña formación geológica, que se encuentra en la región del Egeo en Turquía. A simple vista, son una serie de terrazas escalonadas llenas de aguas con alto contenido de calcio de increíble belleza. Los movimientos tectónicos que tuvieron lugar en la depresión de la falla de la cuenca del río Menderes no sólo causaron frecuentes terremotos sino que también ocasionaron la aparición de numerosas fuentes de aguas termales. Fueron esas aguas, con su alto contenido en minerales las que crearon Pamukkale.
Antes de ser declarado Patrimonio de la Humanidad, Pamukkale estuvo muy descuidado durante las últimas décadas del siglo XX, época en la que se construyeron hoteles en lo alto del lugar que destruyeron parte de los restos de Hierápolis. Las aguas termales de las fuentes se utilizaron para llenar las piscinas de los hoteles y se vertieron aguas residuales justo sobre el monumento, de ahí que adquiriera un tono parduzco; además, se construyó una rampa de asfalto para acceder a la parte principal. Los turistas se paseaban con los zapatos puestos, se lavaban con jabón y champú en las pozas, subían y bajaban por las laderas montados en bicicletas y motocicletas. Para cuando la Unesco dirigió su atención hacia Pamukkale, el lugar estaba perdiendo su atractivo. Entonces se intentó restaurar: se demolieron los hoteles y la rampa se cubrió con pozas artificiales a las que hoy los turistas pueden acceder sin zapatos (a diferencia de lo que ocurre en otras zonas del lugar), y donde se pueden encontrar renacuajos; se realizó un canal alrededor de la rampa para recoger el agua e impedir que se derramara; se dejó que las zonas de color parduzco se blanquearan al sol y se evitó que estuvieran cubiertas de agua para atenuar el problema, razón por la cual muchas pozas permanecen vacías. Siguiendo un programa establecido, otras zonas de la parte superior de la colina se llenan de agua y se abren al público durante una o dos horas.

La actividad volcánica subterránea que causa las fuentes termales también causó que se filtrara dióxido de carbono en una cueva de Hierápolis a la que se llamó cueva de Plutón. Fue bautizada con ese nombre porque la gente que entraba allí moría a causa del gas y se pensaba que era Plutón, dios de los infiernos, el que enviaba ese gas.



14 comentarios:

  1. Respuestas
    1. A mi también me lo parece. Y mi padre que ha estado allí dice que aún es mejor.

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    2. No es lo mismo en foto quevetlo en persona,es otra realidad diferente. Quiero decir que es mucho mejor verlo Com tus propios ojos.mas bonito todavía.

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    3. Siempre es mejor verlo porque además vives la experiencia y si ni podemos ir siempre nos queda plantukis para verlo. Jejeje

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    4. Y donde se explica todo con detalle y muy bien,como si estuvieras allí.

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  2. Un lugar realmente increíble ¡la Naturaleza nunca deja de sorprendernos!
    Un beso.

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    1. Cierto pero sabes que tristemente nosotros tampoco dejamos de sorprender a la naturaleza.

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  3. Es verdad y tiene mucho que enseñarnos y nosotros mucho que aprender de ella.
    Un beso para ti también.

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  4. Que lugares tan maravillosos tiene la naturaleza. Un beso.

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